top of page

La vida: ¿producto del azar o del diseño?

  • Foto del escritor: Karina Mauco
    Karina Mauco
  • 11 nov 2025
  • 4 Min. de lectura


En una publicación anterior, hablamos sobre cómo la información almacenada en el ADN representa el nivel más alto de información. Concluimos que la mejor hipótesis sobre el origen de esta información es un agente inteligente. En esta publicación, daré algunos ejemplos útiles de por qué en el núcleo de todos los organismos vivos existen claros indicios de diseño inteligente.


Todos los sistemas vivos están formados por componentes básicos llamados proteínas. Estas son fabricadas por los ribosomas, que también están formados por proteínas. Esto constituye uno de los muchos dilemas del origen de la vida. En cualquier caso, estas proteínas son largas cadenas de aminoácidos. La información del ADN indica a las proteínas de la célula cómo plegarse, similar a un manual de instrucciones, formando estructuras tridimensionales específicas. Es precisamente esta estructura la que confiere a las proteínas su función. Imagínalo como una llave: debe tener una forma específica que encaje con la cerradura para abrir la puerta. Sin embargo, en el caso de las proteínas, es algo más complejo. La secuencia específica de aminoácidos en las cadenas es lo que determina su estructura final, y esta secuencia debe ser exacta para que la proteína sea funcional (tenga la estructura correcta).


Sabemos que existen 20 aminoácidos diferentes. Siendo conservadores, tomemos como ejemplo una proteína de 150 aminoácidos. Considerando la cantidad de posibles formas tridimensionales que esta proteína puede adoptar en relación con el número de formas funcionales, se ha demostrado que la probabilidad de producir, por mera casualidad, incluso una sola proteína funcional de longitud moderada (150 aminoácidos en la posición correcta) en un entorno prebiótico es tan solo de una 1 entre 10^164, que es una probabilidad ínfima (véase el libro Signature in the cell). Este es un número increíblemente pequeño, y es lo que los matemáticos han identificado como el problema combinatorio del origen de la vida.


En resumen, es sumamente improbable que una sola proteína haya surgido por azar, incluso considerando toda la historia del universo a lo largo de sus 13.800 millones de años. Y recordemos que una célula viva está compuesta no por una, sino por cientos de estas proteínas especializadas.

Por ello, muchos investigadores serios del origen de la vida consideran ahora que el azar es una explicación insuficiente para el origen de la información biológica. Estos eventos altamente improbables simplemente no ocurren de forma natural, sino que son el resultado de procesos guiados y con un propósito en mente.


Para comprender mejor el porqué, considere lo siguiente: una mañana, mientras camina por la playa, ve la palabra «amor» escrita en la arena. Sin pensarlo dos veces, deduce inmediatamente que alguien la escribió. ¿Por qué? ¿Por qué ni siquiera considera la posibilidad de que esta palabra sea el resultado de un proceso natural? ¿Por qué nunca considera que, dadas las condiciones adecuadas de viento, presión atmosférica, mareas, etc., un palo en la orilla, con el tiempo suficiente, podría moverse con las mareas de tal manera que «escriba» esas letras en la arena? Porque la disposición exacta de estos cuatro caracteres no es aleatoria (aunque sea altamente improbable), sino que sigue un patrón independiente: la palabra española «amor». Esta es una clara señal de diseño (véase el libro The design inference).


De manera similar, el ADN está compuesto por cuatro unidades estructurales llamadas nucleótidos: adenina, guanina, citosina y timina, dispuestas en una secuencia con un orden determinado, al igual que las letras del alfabeto español. Se ha demostrado que contiene una cantidad increíble de información. Pero, ¿cómo sabemos que la información en el ADN es del más alto nivel? Porque pequeños cambios en la secuencia producen cambios drásticos en el significado del mensaje final. Consideremos, por ejemplo, una frase aleatoria de letras, que representa el nivel más bajo de información (nivel estadístico):

mosnoa,iVemosañcr

Si cambiamos un carácter de esa secuencia, por ejemplo, la coma, el significado de la secuencia no cambia porque, de todos modos, no transmite ningún mensaje significativo; es el nivel más bajo de información. En cambio, tomemos esos mismos caracteres dispuestos en una oración coherente que transmita el nivel más alto de información (aquella que requiere una acción con un propósito definido), por ejemplo:

Vamos a comer, niños! 

Ahora, quitemos la coma de esta oración:

Vamos a comer niños!

Evidentemente, el significado cambia considerablemente. La amable petición de comer con los niños se transforma en canibalismo. Esta es una característica fundamental de la información del más alto nivel.

 

Ese es precisamente el tipo de información que contiene el ADN. El código genético dentro de nuestras células determina la estructura de cómo nos vemos (entre muchas otras cosas). Si realizamos un pequeño cambio en la secuencia de nucleótidos de nuestro genoma, eso también cambiará significativamente nuestra apariencia. Cambiará fundamentalmente quiénes somos, y esto es difícil de explicar únicamente mediante procesos naturales.


Si deducimos instintivamente que una palabra simple y corta como "amor" escrita en la arena proviene de una mente, ¿no deberíamos inferir con aún más fuerza que la información de tipo lingüístico que vemos en el ADN, que sería equivalente a encontrar un número inimaginable de manuales de instrucciones detallados en la arena, también proviene de una mente inteligente?

Como lo expresa el geofísico y filósofo de la ciencia Stephen C. Meyer:

“No existe un solo ejemplo en toda la historia del universo en el que la información, del tipo vista en el ADN, provenga de algo que no sea un agente inteligente”.

Blog basado en el libro Signature in the cell de Stephen C. Meyer, y The design inference de William A. Dembski & Winston Ewert, ver recursos



Comentarios


Acerca de nosotros

Genius Cosmos Logo transparente sizex3_edited_edited_edited_edited.png

Como científicos, nos interesa descubrir por qué el universo es como es. Este blog busca describir cómo la evidencia científica de las últimas décadas ha abierto nuevas perspectivas sobre este tema, ya que, a medida que aprendemos más sobre nuestro universo, se hace más evidente que sus propiedades parecen estar ingeniosamente diseñadas.

Archivo de publicaciones

¡No te pierdas nada!

Gracias por subscribirte!

earth_surface.jpg

Contáctanos

Gracias por tu mensaje!

Genius Cosmos. Desarrollado y protegido por Wix

bottom of page