El origen de la información en el ADN
- Karina Mauco
- 11 nov 2025
- 3 Min. de lectura

La forma de abordar la cuestión del origen de la información almacenada en el ADN es similar a la que emplean los historiadores, detectives o geólogos para estudiar los acontecimientos del pasado. A partir de las pistas observadas en el presente, la idea es inferir qué condiciones o causas pasadas explican mejor la evidencia relevante. El principal problema, por supuesto, surge cuando múltiples causas pueden explicar el mismo efecto. Para abordar esto, el geólogo del siglo XIX Thomas Chamberlain desarrolló un método de razonamiento llamado «método de las múltiples hipótesis», posteriormente conocido como «inferencia a la mejor explicación».
El criterio clave para determinar qué hipótesis explica mejor la evidencia observada se basa en su capacidad para generar el efecto en cuestión; es decir, su adecuación causal. Esto requiere identificar causas que se sabe que tienen el poder de producir el tipo de efecto, característica o evento en cuestión. Uno de los primeros científicos en desarrollar este principio fue el geólogo Charles Lyell, quien influyó notablemente en Charles Darwin. Lyell argumentó que, cuando los científicos buscan explicar eventos del pasado, no deben invocar causas desconocidas, sino aquellas que, según nuestra experiencia uniforme de causa y efecto, sabemos que tienen el poder de producir el evento en cuestión.
Teniendo esto en cuenta, veamos qué causa conocida explica mejor la información que se encuentra en el ADN. Para responder a esta pregunta, primero debemos comprender qué tipo de información se almacena en el ADN.
Existen diferentes niveles de información. El nivel más bajo, el estadístico, desarrollado inicialmente por Claude E. Shannon en su Teoría de la Información de Shannon (enlace al artículo), asocia la cantidad de información con la improbabilidad de una secuencia de símbolos, independientemente de si la secuencia en sí tiene significado o no: a mayor improbabilidad, mayor es la cantidad de información que contiene. En este sentido, una secuencia aleatoria de letras, por ejemplo, tendrá, según la teoría de Shannon, la misma cantidad de información que esas mismas letras organizadas en una oración coherente que comunica un mensaje. Evidentemente, esta última representa un nivel de información superior. De manera similar, el tipo de información en el ADN es mucho más que simples secuencias aleatorias e improbables de nucleótidos. De hecho, varios biólogos han reconocido que la disposición específica de las bases del ADN, similar a la disposición de las letras en una oración en español o de los caracteres en un código digital, no solo exhibe un alto grado de improbabilidad (alta información de Shannon), sino también información funcional, a veces denominada complejidad específica.
Resulta que el ADN almacena el nivel más alto de información. No solo posee especificidad (alta improbabilidad, nivel estadístico), sino que también exhibe todos los demás niveles superiores de información (véase el libro del Dr. Werner Gitt, Información: La clave de la vida), a saber: sintaxis, relacionada con la gramática del mensaje; semántica, relacionada con el significado almacenado en el mensaje; pragmática, información que solicita una acción; y apobética, si la acción requerida cumple un propósito. En primer lugar, la disposición específica de las bases nitrogenadas en el ADN transmite un mensaje significativo (niveles sintácticos y semánticos de la información). Esto permite que las bases del ADN desempeñen una función en la célula; es decir, las bases del ADN transmiten instrucciones para la síntesis de proteínas (nivel pragmático). Más aún, utiliza esta información funcional con un propósito u objetivo en mente, es decir, con previsión (nivel apobético). Recordemos que las proteínas realizan la mayor parte del trabajo en las células y son necesarias para la estructura, la función y la regulación de los tejidos y órganos del cuerpo.
Aún más impresionante, la información digital en el ADN representa solo una parte de un complejo sistema de transmisión y procesamiento de información: una forma avanzada de nanotecnología que supera significativamente cualquier tecnología o maquinaria conocida por la humanidad en términos de su complejidad, lógica de diseño y densidad de almacenamiento de información.
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Esto es realmente impresionante y tiene implicaciones notables.
Si rastreamos el origen de información similar (como el lenguaje o el código digital) en cualquier sistema, siempre deducimos que debe haber una inteligencia detrás. ¿Por qué? Porque sabemos, gracias a nuestra experiencia común de causa y efecto, que los procesos naturales no producen este tipo de información; solo una mente produce tal efecto. Por lo tanto, la mejor explicación para el origen de la información observada en el ADN es un agente inteligente.
La información almacenada en el ADN, elemento clave para el origen de la vida, es una prueba clara y robusta de la existencia de una mente detrás de nuestro universo.
Blog basado en el libro Return to the God Hypothesis de Stephen C. Meyer, capítulo 9, e Information: the key to life del Dr. Werner Gitt, ver recursos.



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